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Estas instalaciones constituyen el sector de las energías renovables que mayor expansión ha experimentado durante los últimos años, principalmente por dos motivos: |
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Planta fotovoltáica conectada a la red de 12 KWP
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Su implantación no se limita a las zonas aisladas de la red, sino que puede instalarse en zonas urbanas, industriales o residenciales. |
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Su función no es la de cubrir necesidades energéticas en lugares donde no es posible por medios convencionales, sino que supone una inversión muy rentable, tanto desde el punto de vista económico como medioambiental. |
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Placa fotovoltáica conectada a la red 12 KWP
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Una instalación fotovoltaica conectada a la red consiste básicamente en lo siguiente:
La energía eléctrica producida en los paneles solares se inyecta directamente en la red eléctrica pública y se vende a la compañía distribuidora de energía eléctrica que opere en la zona de ubicación de la instalación. No existe por tanto acumulación, sino que la energía se vierte a la red al mismo tiempo que se produce en las horas de luz solar.
Se vende toda la energía producida. Es errónea, aunque muy extendida, la creencia de que se utiliza parte de la energía, se vende la energía sobrante, etc.
El tamaño de este tipo de instalaciones puede ser lo grande que quiera su propietario y se puede instalar tanto en el tejado o azotea de una vivienda o nave industrial o sobre el suelo de cualquier parcela, siempre que no haya árboles u otras construcciones más altas que proyecten sombras sobre los paneles solares instalados.
Para la medida de la energía vertida a la red se instala un contador, independiente del de consumo eléctrico (si lo hay). El propietario de la instalación debe tomar mensualmente la lectura de dicho contador y emitir la correspondiente factura a la compañía eléctrica que ingresará al propietario el importe de dicha factura en la cuenta bancaria que este indique.
El Real Decreto 436/2004, de 12 de marzo, regula todas las condiciones técnicas, económicas y administrativas de estas plantas producción de energía eléctrica fijando tanto las obligaciones de los propietarios de las instalaciones y de las compañías distribuidoras como el precio de venta de la energía vertida a la red. Dicho precio se fija en el 575% de la Tarifa Eléctrica de Referencia para los primeros 25 años de funcionamiento de la instalación y del 460% para el resto de su vida útil.
Para el presente año 2005, el precio del kWh vendido es de 0,4215 €, muy distante del que las compañías distribuidoras cobran por la energía que consumimos, que es de 0.083 € en tarifa normal.
Dicha diferencia está producida por la prima que el estado paga a los productores de energía eléctrica por medio de energía solar fotovoltaica para fomentar la implantación de este tipo de sistemas, cada vez más necesarios para cubrir la creciente demanda energética y, sobre todo, para frenar el deterioro del medioambiente que conlleva el consumo de hidrocarburos en la producción convencional de energía eléctrica.
Este precio de venta de la energía hace por si solo rentables este tipo de instalaciones. La inversión necesaria para una instalación tipo de 10 kW de potencia es de aproximadamente 60.000 € y produce anualmente energía por valor de 6.370 €. Como el mantenimiento necesario es prácticamente nulo, puede decirse que en menos de 10 años la inversión está completamente amortizada, sin contar los incrementos anuales del precio de venta de la energía, ni los beneficios fiscales para los contribuyentes que realizan inversiones para la mejora del medio ambiente.
No es extraño por tanto que cada vez más personas elijan este tipo de inversiones a modo de “plan de jubilación” ya que, pasado el periodo de amortización y teniendo en cuenta que estos sistemas cuentan con una vida útil cercana a los 40 años sin apenas gastos por mantenimiento, se trata sin lugar a dudas de una fuente de ingresos segura y con una gran rentabilidad social ya que cada instalación del tamaño comentado evita la emisión a la atmósfera de 16,21 Tm anuales de CO² (culpable del efecto invernadero) y de más de 45 k de SOx (culpable de la lluvia ácida). Además, la energía producida por una de estas instalaciones es superior a la consumida por 7 hogares medios españoles. La última variante desarrollada para facilitar la proliferación de estos sistemas son las llamadas “huertas solares”, en las que varios propietarios se asocian para la realización y explotación de plantas fotovoltaicas instaladas sobre parcelas rústicas, acometiendo en común las inversiones necesarias para la puesta en marcha de las instalaciones y percibiendo también en común los beneficios por venta de la energía vertida.
Esta modalidad posibilita que cualquier pequeño inversor pueda entrar en el negocio fotovoltaico, aunque no disponga de tejado o parcela propia para su instalación. |
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Planta fotovoltáica conectada a la red de 18 KWP
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